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Luba en mi cuaderno

Ocho años dibujándote.

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El camino hacia Cuenca

Un viaje a Cuenca y dos páginas en el cuaderno.

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La Sierra del Guadarrama

Últimos días de verano, cruzando la Sierra de Guadarrama, unas veces a pie, y otras sobre ruedas, dibujando el paisaje de la montaña en toda su dimensión, geográfica, geológica, histórica y humana.

En el primer tramo del camino, madrugando para disfrutar del amanecer en el pinar, la primera parada en los Aleonardos sirve para conocer cómo se distribuyen los cuarteles de los Montes Pinar y Matas en el Parque Nacional,  los cuales, a su vez se dividen en teselas o cantones.  Acompañada del cuaderno y los lápices, tomo apuntes con el fresco de la mañana en el pinar.
Las praderas que miran hacia Segovia comienzan a recibir el sol, mientras el pinar de la Acebeda permanece en sombra hasta más entrada la mañana. Aquí se cruzan caminos y calzadas que pisaron romanos, peregrinos, y austrias y borbones sucesivamente, en su camino hacia el norte.

Junto a la venta de la Fuenfría, los altos pinos silvestres saludan en el camino hacia Casarás, y aparecen los pétalos de los “atrapameriendas” en el suelo pardo.

Volviendo a la carretera que sube a Navacerrada, se llega hasta el puerto de Cotos donde equipados con mochila y buen calzado, comenzamos el paseo que lleva hasta la laguna de Peñalara.
Es aquí donde comienzan las explicaciones de Eduardo Martínez de Pisón, sobre la montaña, los gneises, los glaciares, las placas tectónicas, el paisaje…
… los acebos, los “ollos de sapo”, las “teclas del piano”…
… juníperos, navas y mogotes…
… morrenas y aguazales, para llegar a avistar la gran mole de Peñalara, con el refugio de Zabala entre dos circos glaciares, en los que la laguna de Peñalara destaca por su paisaje.
De Cotos al valle del Lozoya para apreciar la otra cara del puerto del Reventón, que comunica Rascafría con La Granja.
Desde el Mirador de los robledos, viendo el paisaje de rebollar y roble.
Y por último, camino de la Pedriza, una parada en la fuente de Cossío, para recordar a aquellos maestros y pedagogos de la Institución Libre de Enseñanza, que hicieron del Guadarrama y su paisaje, motivo de inspiración para aprender, enseñar y crear en su faceta más humanística.
Legado que hoy en día persevera en aquellas personas que hacen de su docencia, un motivo para compartir y disfrutar del conocimiento.
En La Granja de San Ildefonso, septiembre de 2016
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