Carlos Delgado en El Punto de las Artes

"PAISAJES DE RUBIO CERRO"

La aproximación al paisaje que lleva a cabo María Rubio Cerro está determinada por un análisis exhaustivo de los componentes estructurales, cromáticos y lumínicos que lo constituyen. Esta primera observación podría hacernos pensar que su pintura surge de un razonamiento calculado al milímetro que ahoga cualquier tipo de inspiración emocional. Sin embargo, y de ahí la personalidad del discurso de la artista, la concepción analítica siempre se deja atravesar por un movimiento fluctuante y rítmico que, como en sordina, modula la estructuración del dato visible hacia estratos abiertos y líricos.
Si bien intuimos que el sistema creador de Rubio Cerro no se inscribe en un proceso cerrado, sino que está abierto a una constante investigación, podemos señalar un eje trasversal en el desarrollo de sus obras: observación espontánea, análisis - a través de notas, dibujos y reflexiones - y reinterpretación evocativa y expresiva en la obra definitiva. Pero tal vez debamos entender sus estudios previos no tanto como bocetos preparatorios sino como registros de su pensamiento en un cuaderno de viaje que, a posteriori, alcanzarán una dimensión nueva a ser reelaborados en su pintura.
Rubio Cerro parte de la realidad para transformarla; no está entre sus intereses la subordinación mimética a aquello que ha sido contemplado. No podemos decir que el paisaje sea una mera excusa o un trasunto leve, pues la estructura y la atmósfera tonal siempre perviven; pero tampoco es un diagrama al cual ajustarse con exactitud.

Es por eso que no hallaremos en la pintura de Rubio Cerro registros narrativos ni inquietudes anecdóticas, sino estratos interpretativos que se adaptan a una estructura sensible para, a través de los campos de color que se interpenetran con libertad, tensarla hasta los límites que separan el terreno lábil que habita entre la figuración y la abstracción. Pero no está entre los intereses de la artista dirigir su pintura hacia la plástica arreferncial; sus paisajes siempre serán paisajes, acotaciones mensurables del espacio que habitamos, lo cual no quiere decir que no exista espacio para la trasfiguración emocional de aquello que ha sido previamente pensado, vivido, analizado.

Exposiciones en: PDG Ediciones de Arte Cuadernos

2004/2017 María Rubio Cerro - Todos los derechos reservados - Nota legal