Jesús Mazariegos en El Norte de Castilla


"LA SÍNTESIS DEL PAISAJE"








Existen muchas maneras de ver y de sentir en paisaje. Muchas maneras avaladas por las distintas vanguardias que se han sucedido desde el Impresionismo, debido a que ha sido precisamente este género el principal campo de indagación y experimentación de esas nuevas maneras de ver. No ha de extrañar, pues, que existan como diversas vías para enfrentarse al paisaje, diversos cristales por donde mirar y distintas armas con las que enfrentarse a los materiales, a las convenciones, a los academicismos y a uno mismo.
Hay pintores que se quedan en el interés impresionista por la apariencia pasajera, otros emulan a los fauvistas utilizando colores vivos y puros, o a los expresionistas n´rdicos si la gama es algo más sombría y la pintura se aplica con más violencia o con menos optimismo; otros se adhieren a la herencia cubista y todo se vuelve quebrado y anguloso, otros, en fin, optan por los desiertos surrealistas sembrados de anecdóticas curiosidades.
Contemplando las obras que María Rubio Cerro expone en la Galería Garajarte de San Ildefonso, compruebo que ella no ha entrado por ninguna de las posibles puertas que acabo de citar ni por ninguna otra puerta abierta pues, yendo de un cuadro a otro, no es difícil recons-truir un proceso de evolución muy personal, que podría enmarcarse en una suerte de cubismo que consigue llevar al paisaje a una síntesis conceptualmente comparable a la que llevó a cabo Nicolás de Stäel, pero sin llegar a su grado de esclerotización, y comparable también, en consecuencia, a ciertas propuestas de Gerardo Rueda, sin llegar a cruzar, como él, el umbral de la abstracción geométrica.
En este proceso de síntesis que María Rubio ejerce sobre la naturaleza, hay una simplificación y un cierto abatimiento de los planos, como en el cubismo, pero sin renunciar al color, tratado, por otra parte, con cierta libertad, no respecto a la aplicación sino en cuanto a la gama, pues, coherentemente con el fondo geométrico de su visión, la pintora utiliza una pincelada que, coherente con el fondo geométrico de su visión, es más lisa a medida que se aleja de la visión naturalista.
El resultado es un paisajismo aún referencial que, en el caso de los colages, al llevar el proceso hasta su extremo, se vuelve autorreferencial, es decir, que las formas se vuelven autónomas y difícilmente evocan ya el motivo del que partieron; por otra parte, los materiales imponen su propia e inmediata naturaleza. Una exposición para disfrutar y aprender, esto es, el 'instruir deleitando' de los ilustrados, que tampoco es mal lema para maestros y programa-dores de televisión, por ejemplo.

Exposiciones en: PDG Ediciones de Arte Cuadernos

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